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domingo, 12 de junio de 2011

CASABLANCA Y LA RELATIVIDAD



Ayer vi por primera vez Casablanca. Aún un poco desilusionado por esperar durante toda la película que Humphrey Bogart diga en algún momento "Play it again, Sam", la disfruté mucho.

No hay que perder de vista que las frases más citadas suelen ser inventadas fuera del texto al que se asignan. Así, el famoso pedido dirigido a Sam no existe literalmente en Casablanca, la frase "Elementary, my dear Watson" no está escrita en ninguno de los libros de Conan Doyle y Miguel de Cervantes Saavedra jamás escribió algo siquiera similar a "Ladran Sancho, señal que cabalgamos" en su Quijote. Sobre este tema tan Nietzsche, tan Derrida, sobre la falsificación devenida origen, sobre la palabra que busca cobijo en un inexistente texto último que la sostenga, hay que seguir pensando.


Pero es en particular sobre esta canción que toca Sam, es al referente del 'it' de la frase inexistente, al que me gustaría dirigir la mirada. Se trata de esa melodía inolvidable (para nosotros, para los protagonistas, esos acordes prohibidos que hacen evidente que el olvido no se ha hecho presente) titulada As time goes by, compuesta por Herman Hupfeld en 1931, unos once años antes de la película para un musical de Broadway.

Aunque la mayoría de las personas (como yo hasta el día de ayer) lo ignoran, la versión original de la canción hace una referencia directa a las nuevas teorías físicas de Albert Einstein. (Nueva discrepencia entre el 'original' y las versiones que triunfan, nueva confirmación del simulacro).

This day and age we're living in
Gives cause for apprehension
With speed and new invention
And things like fourth dimension.

Yet we get a trifle weary
With Mr. Einstein's theory.
So we must get down to earth at times
Relax relieve the tension

And no matter what the progress
Or what may yet be proved
The simple facts of life are such
They cannot be removed.

Estamos en el año 1931, el siglo XIX ha acelerado los tiempos como nunca antes. "El tiempo es la medida del movimiento", afirmaba Aristóteles en su Física. Entonces, hablar de tiempos acelerados es justamente hablar de cambios veloces, de trenes, autos y progreso tecnocientífico, lo que muy bien reflejaron las obras de los futuristas como Marinetti. Pero lo que la letra de la canción expresa, es que la teoría de Einstein ha traspasado las barreras de un progreso entendido en el sentido de un avance hacia un punto determinado. La teoría de Einstein fue un quiebre del paradigma científico que permitió hablar de "cosas como una cuarta dimensión", esto es, seamos francos, de cosas con poco sentido. Y a partir de demostraciones de este calibre, es posible que pronto se llegue a nuevas y asombrosas conclusiones e inventos. Poco podía sospechar Herman Hupfeld en ese momento sobre las bombas atómicas y sus devastadores efectos sobre la población civil japonesa. Pero así como la cuarta dimensión es un sinsentido que cansa y entonces "debemos bajar a tierra", la bomba sobre Hiroshima es ese mismo sinsentido bajando a tierra, palpable, horrorosamente materializado en los cuerpos ardientes. Reafirmamos la conclusión de esta primera parte de la canción: "los hechos simples de la vida, no pueden ser borrados". Se puede justificar una masacre de mil maneras y explicar sus causas desde el proceso de fisión atómico, pero la simpleza de su acontecer, no puede evadirse.


Si continuamos analizando la letra de la canción, a primera vista no parece estar hablando de la muerte sino del amor. Aunque sabemos que toda la vida sucede mientras el tiempo va pasando, todas las pasiones están atadas al horizonte de la muerte. En la película esto es aún más visible porque el trasfondo de la guerra y de la vida en permanente amenaza hacen patente que el tiempo debe acelerarse. Casablanca es uno de esos lugares (como el Sanatorio Berghof de La Montaña mágica), donde el tiempo parece tomar dimensiones únicas: hay quienes "esperan y esperan", el fondo de la ciudad es la esperanza continua de conseguir salir de allí. Sus habitantes están en tránsito, en transa, en el negocio de hacer pasar el tiempo como si realmente avanzara por sí mismo.

You must remember this
A kiss is just a kiss, a sigh is just a sigh.
The fundamental things apply
As time goes by.

And when two lovers woo
They still say, "I love you."
On that you can rely
No matter what the future brings
As time goes by.

Moonlight and love songs
Never out of date.
Hearts full of passion
Jealousy and hate.
Woman needs man
And man must have his mate
That no one can deny.

Es importante entonces "bajar a tierra", entender que las cosas fundamentales siguen siendo las mismas. Aunque Einstein diga lo que diga y aunque Victor Laszlo haya sido torturado en un campo de concentración nazi. El tiempo seguirá pasando, ya no se sabe (esa es la novedad) lo que puede deparar el futuro. Ya no puede preverse, los paradigmas pueden seguir rompiéndose, pero a pesar de todo, un beso seguirá siendo un beso. Y las mujeres necesitarán de los hombres y los hombres deben tener su compañera. Un momento. ¿La mujer necesita al hombre y el hombre debe tener su compañera? Las cosas cambiaron Herman, ¿qué pensarías de la ley de matrimonio igualitario? ¿qué pensarías de las mujeres independientes? Las que no aceptan ir detrás del destino de un gran hombre como Laszlo. Las que no tienen su destino atado a un hombre o a otro, que deciden por ella, todo el tiempo por ella con cuál de ellos se irá.

El tiempo sigue pasando y, dijimos, eso quiere decir que las cosas cambian. El amor ya no es el mismo. Aunque la canción parezca ponerse por momentos bastante parmenídea: un beso es un beso. En el mundo de la física pueden aparecer cuartas dimensiones, pero nadie va a poder negar lo innegable. Casablanca está llena de estafadores, desde el vulgar ladrón de billeteras hasta la autoridad máxima: el capitán Louis Renault, autoridad desautorizada. Sometida a Vichy, a la ocupación alemana, pero en una zona de la "Francia Libre" que a la vez está ocupando una porción de Marruecos, opresor oprimido. Y aún así el amor será el amor. ¿Es ese uno de los sentidos de la película? En el fondo de esa vida de tramposos a la que Rick se ajusta mejor que nadie, justo allí el amor cuando aparece quiebra con la lógica de la superficie. Aflora el recuerdo imborrable, vuelve el tiempo atrás, flashback de París: "We'll allways have Paris".

¿Pero qué es este amor al que todos renuncian tan fácilmente? Ella lo abandona a la salida de París: primera renuncia por la causa. Luego repiten la historia al final: ahora él comprende, entra en la lógica de los ideales más grandes que se comen a los más pequeños. La abnegación de ella cuidando a Laszlo recién salido del campo de concentración es la misma que Rick demuestra en el aeropuerto y ella comprende, aunque no es su deseo. Todos comprenden. El amor realiza su danza suicida cuando todos comprenden. Sufre de la doble maldición: ser un ideal y ser chiquito, el simulacro de lo que debería ser.

It's still the same old story
A fight for love and glory
A case of do or die.
The world will always welcome lovers
As time goes by.

Oh yes, the world will always welcome lovers
As time goes by.

Este final me gusta más. El amor como lucha mientras el tiempo pasa. Los amantes son siempre bienvenidos porque la lucha es bienvenida siempre. El único siempre del tiempo es la batalla que transcurre mientras continua pasando la batalla misma. Y esa es la enseñanza que debemos buscar en la película, si nos gustan las películas con moraleja. Todo vale para seguir batallando, porque los simulacros -la autoridad, el amor, el honor, las grandes frases- son los únicos modos de continuar la lucha.

As time goes by.


lunes, 30 de agosto de 2010

LA MALADIE DE LA MORT

La existencia de cada ser reclama lo otro o una pluralidad de otros, pero no para ser reconocido, no para ser homologado como lo mismo por el otro, sino para ser impugnado. Dice Maurice Blanchot en La comunidad inconfesable: “va, para existir, hacia lo otro que lo impugna y a veces lo niega, con el fin de que no comience a ser sino en esa privación que lo hace consciente (éste es el origen de su conciencia) de la imposibilidad de ser él mismo”.

En tanto el principio de incompletud solicita al otro, la comunidad es requerida, pero en cuanto ese requerimiento espera la impugnación, la negación, la comunidad que resulte del encuentro con el otro sólo se podrá dar como esa comunidad negativa que corresponde a los que no tienen comunidad. Así instaurada, la comunidad está predestinada a su pronta disolución, porque la comunidad siempre está fundada en esta entrega ilimitada que instaura una de las especies de la ausencia en el corazón mismo de la comunidad.

Marguerite Duras tiene -posee, dominus- un pequeño relato llamado La maladie de la mort (El mal de la muerte), al que Blanchot califica "en sí mismo insuficiente, lo que quiere decir perfecto, lo que quiere decir sin salida". ¿De qué otra manera describir la huella del abandono en el cuerpo, previa aún al encuentro con ese cuerpo? Él padece la muerte. Sí. Ella sin embargo no es hembra, sino su nombre. El de él. La muerte. La fragilidad de su cuerpo, su cuerpo dormido a merced del mar nocturno. (Él ha pagado por ese cuerpo, por todas las noches de ese cuerpo en sus sábanas).

El pacto solicita que ella un día ya no vuelva. Que no haya estado nunca. Que ahogue su gozo. Para Blanchot se trata de la "comunidad de una prisión, organizada por uno, consentida por otro, donde lo que está en juego es efectivamente la tentativa de amar -pero para Nada, tentativa que no tiene finalmente otro objeto que esa nada que los anima sin saberlo ellos y que no los expone a nada distinto que a tocarse vanamente."


Ella pregunta: ¿No ha querido nunca a una mujer? Usted dice que no, nunca.
Ella pregunta: ¿No ha deseado nunca a una mujer? Usted dice que no, nunca.
Ella pregunta: ¿Ni una sola vez, ni un instante? Usted dice que no, nunca.
Ella dice: ¿Nunca? ¿Nunca? Usted repite: Nunca.
Ella sonríe, dice: Es raro un muerto.
Y vuelve a empezar: ¿Y mirar a una mujer, no ha mirado nunca a una mujer? Usted dice que no, nunca.
Ella pregunta: ¿Usted que mira? Usted dice: Todo lo demás.
Ella se despereza, se calla. Sonríe, vuelve a dormirse.



Usted la mira.
Es muy delgada, grácil casi, sus piernas son de una belleza de la que no participa el cuerpo. No entroncan realmente con el resto del cuerpo.
Usted le dice: Usted debe de ser muy hermosa.
Ella dice: Estoy aquí, mire, estoy ante usted.
Usted dice: No veo nada.
Ella dice: Procure ver, está incluido en el precio que ha pagado.
Toma el cuerpo, mira sus diferentes espacios, le da la vuelta, le da otra vez la vuelta, lo mira, lo mira otra vez.
Renuncia.
Renuncia. Deja de tocar el cuerpo.
Hasta esa noche usted no había entendido cómo se podía ignorar lo que ven los ojos, lo que tocan las manos, lo que toca el cuerpo. Descubre esa ignorancia.
Usted dice: No veo nada.
Ella no responde.
Duerme.





martes, 24 de agosto de 2010

ERÓTICA DE LO SUBLIME

En la filosofía empirista de Edmund Burke (1727-1795) las pasiones humanas tienen su origen en diversas afecciones corporales y pueden clasificarse en torno a dos grandes grupos. Las pertenecientes a la autoconservación y las pertenecientes a la sociedad.

"Las ideas de dolor, enfermedad y muerte nos llenan la cabeza con fuertes emociones de horror; pero la vida y la salud, aunque nos hagan capaces de sentir el placer, no causan tal impresión mediante el mero goce. Por consiguiente, las pasiones propias de la conservación del individuo se relacionan preferentemente con el dolor y el peligro, y son las pasiones más poderosas de todas."

Las pasiones de la sociedad pueden ser placenteras, entre ellas está el amor y todo lo relacionado a la "sociedad de los sexos". La belleza es una cualidad presente en los cuerpos que dispara la pasión amorosa. Pero -y ésta es la diferencia fundamental con la erótica platónica de El Banquete-, esta belleza no es aquello que en un primer momento nos atrae con más fuerza.

Las pasiones asociadas a la autoconservación son mucho más intensas, profundas, avasallantes. Nuestra vida está en juego, estamos amenazados de muerte y nuestro cuerpo reacciona defendiéndose de forma tal que se produce "la emoción más fuerte que la mente es capaz de sentir", esto es, lo sublime.

Lo sublime se da en el modo 'como si' de la amenaza, si de verdad nuestra vida corriera peligro no podríamos ser capaces de sentir ese 'horror delicioso', seríamos presa del puro y simple terror. Pero si estamos a cierta distancia de él, si contemplamos lo poderoso, lo infinito, lo grandioso, lo oscuro, el lugar donde el peligro acecha; entonces podremos sentir el deleite que proviene de lo que nos supera y nos aterroriza.

"Hay una gran diferencia entre la admiración y el amor. Lo sublime, que es la causa de la primera, siempre trata de objetos grandes y terribles; lo otro, de las cosas pequeñas y placenteras. Nos sometemos a lo que admiramos, pero amamos lo que se nos somete; en un caso nos vemos obligados a condescender y en el otro se nos halaga para ello."

¿Cómo es lo bello, aquello que nos causa amor? Pequeño, liso, delicado, está exento de lados oscuros, no depara grandes sorpresas, eso hace que nuestro cuerpo se relaje en su presencia. Amamos porque dominamos, porque el objeto se presenta sometido a nuestro poder.

¿Cómo funciona en cambio la erótica de lo sublime? ¿Por qué deseamos aún más fuertemente lo que nos amenaza? La infinitud, la magnificencia, la oscuridad, pero sobre todo el poder, que no es otra cosa que una potencia que está allí para destruirnos. La animalidad.

"Los sonidos que imitan las voces naturales e inarticuladas de los hombres, o de cualesquiera animales que sienten el dolor o un daño, son capaces de transmitir grandes ideas."

Someterse a la experiencia de lo poderoso no es ser dócil, ni tampoco transformarse en mero objeto de amor. Sino despertar, poner en juego allí todos nuestros instintos, todas nuestras experiencias de lo liminar, es ponerse en guardia y gustar el juego de la muerte.


No leí los libros ni vi las películas de la saga "Twilight". Sin embargo la erótica vampiresca (en general toda erótica monstruosa) me parece interesante para pensar. Relacionado con lo dicho creo que podemos dejar algunas líneas para retomar más adelante.

El vampiro se relaciona a lo sublime porque habita la noche, por su inmenso poder, por su carácter intempestivo, por su animalidad, por su posición ambigua respecto a la muerte, porque su presencia es una continua amenaza a la vez que la posibilidad cierta y aterradora de hacerse inmortal.

En este sentido, el vampiro -como tipología- siempre debe protagonizar historias que ya no podemos llamar "amorosas", que deberíamos nombrar como erótico-sublimes. Por supuesto el vampiro puede tener este tipo de relación solamente con un humano, él es su único alimento.

martes, 8 de junio de 2010

TRISTÁN E ISOLDA


"No hay un fin, por tanto, para un relato que dice también a su manera: no haya relato, sin embargo, sí un fin, tal vez una remisión, tal vez una condena definitiva. Porque he aquí que un día la muchacha ya no está: desaparición que no podría sorprender, ya que no es sino el agotamiento de una aparecer que sólo se daba en el sueño. Ella ya no está ahí, pero tan discretamente, tan absolutamente, que su ausencia suprime su ausencia, de manera que buscarla es en vano, lo mismo que sería imposible reconocerla y que alcanzarla, aunque fuere únicamente con el pensamiento de que ella sólo ha existido merced a lo imaginario, no puede interrumpir la soledad donde se murmuran indefinidamente las palabras testamentarias: enfermedad de la muerte. Tenemos aquí las últimas palabras (¿son últimas?): "Muy pronto, usted abandona, ya no la busca, ni por la ciudad, ni por la noche, ni por el día. / Así no obstante usted ha podido vivir ese amor de la única manera en que usted podía hacerlo, perdiéndolo antes de que hubiera advenido." Conclusión que en su admirable densidad dice tal vez, no el fracaso del amor en un caso singular, sino el cumplimiento de todo amor verdadero que consistiría en realizarse únicamente en el modo de la pérdida, es decir, realizarse perdiendo no lo que les ha pertenecido sino lo que no se ha tenido jamás, porque el "yo" y el "otro" no viven en el mismo tiempo, no están nunca juntos (en sincronía), no podrían ser, por tanto, contemporáneos, sino separados (incluso unidos) por un "aún no" que corre parejas con un "ya no". ¿No es Lacan quien decía (cita tal vez inexacta): desear es dar lo que no se tiene a alguien que no lo quiere? Lo que no significa que amar no se viva más que en el modo de la espera o de la nostalgia, términos que se reducen demasiado fácilmente a un registro psicológico, mientras que la relación que está aquí en juego no es mundana, al suponer incluso la desaparición, hasta el hundimiento del mundo. Recordemos las palabras de Isolda: "Hemos perdido el mundo y el mundo a nosotros." Y recordemos que incluso la reciprocidad de la relación amorosa, tal como la representa la historia de Tristán e Isolda, paradigma del amor compartido, excluye tanto la sencilla mutualidad como la unidad en que lo Otro se fundaría en lo Mismo. Lo que devuelve el presentimiento de que la pasión se escapa de la posibilidad, al escapar, en el caso de los que están atrapados en ella, de sus propios poderes, de su decisión e incluso de su "deseo", siendo ella en eso la extrañeza misma, al no considerar ni lo que pueden ni lo que quieren, sino atrayéndolos a lo extraño donde se convierten en extraños para sí mismos, en una intimidad que los hace, también, extraños uno para otro. ¿Separados así eternamente, como si la muerte estuviera en ellos, entre ellos? Ni separados ni divididos: inaccesibles y, en lo inaccesible, sometidos a una relación infinita."

Maurice Blanchot, La comunidad inconfesable

viernes, 3 de julio de 2009

EL HÁBITO EN EL AMOR


No es preciso el auxilio de los dioses
ni las flechas de Venus para amarse.
A veces la más fea mujercilla,
su conducta, su agrado, su limpieza,
sus artificios inocentes hacen
que se acostumbre el hombre fácilmente
a vivir en su trato y compañía,
porque engendra cariño el mucho trato:
golpes reiterados, aunque leves,
al cabo de años triunfan de los cuerpos
más sólidos. ¿No observas que las gotas
de la lluvia que caen sobre las peñas
después de mucho tiempo las socavan?


Lucrecio, De rerum natura