lunes, 27 de abril de 2009

FILOSOFÍA Y SENTIDO


Para la concepción de la enseñanza de la filosofía que me interesa fundamentar, es de vital importancia la idea de que la filosofía es una disciplina histórica. Esto es, no solamente se vertebra como una serie de discusiones en una tradición de pensadores occidentales que versan sobre temas y utilizan métodos más o menos comunes a la par que remiten a un origen en la Grecia antigua; más importante aún, estas producciones filosóficas remiten, son el resultado y la respuesta a condiciones históricas, sociales y políticas específicas de una determinada comunidad de pensamiento.


Nuestra época es, quizás más que ninguna otra, la de la pérdida de los sentidos. He aquí un desafío único que no podemos dejar de enfrentar. En un mundo occidental de religiones cada vez más laicas, de ciencias que se han alejado del sentido común y de creciente complejidad socio-cultural, no son pocas las oportunidades para abonar sentidos allí donde se presentan inexistentes, contradictorios, confusos o insuficientes. Desde que concepciones filosóficas nihilistas, existencialistas o posmodernas han fundamentado la inexistencia de sentidos últimos, ya no asistimos tanto a una lucha de sentidos (como la que tuvieron los filósofos y los sofistas o los religiosos y los librepensadores), sino a la necesidad de la exploración de la significación. El mundo humano está siempre a la espera de que le demos sentido, de ahí la aparente a-historicidad de la filosofía, pero no sucede en todas las épocas como en esta particular, que los paradigmas de sentido clásicos (religiosos, positivistas, políticos, comunitarios, económicos) se han debilitado de tal manera que se produce tanto una orfandad de sentidos, como una confusión que lleva muchas veces a adoptar mecánicas pragmáticas como única salida de supervivencia al sin-sentido.

domingo, 19 de abril de 2009

IN MEMORIAM


"¿Cómo pueden una serie de puntos, que no tienen ninguna de las tres dimensiones, ni ancho, ni largo ni profunidad, formar una línea que se extiende en una de estas dimensiones? ¿Cómo se puede, profesor, pasar de muchas no dimensiones a una dimensión?" recuerdo haberle preguntado a Gregorio Klimovsky, hace ya más de 10 años, en un aula superpoblada, con humo de cigarrillos -todavía no se había prohibido fumar dentro de las aulas en Puán-, en el pizarrón un dibujo a tiza de Klimovsky representando la hipotética vista de una punta de alfiler magnificada por un poderoso microscopio.


Estabamos hablando sobre el punto, veníamos del nacimiento de la geometría en el antiguo Egipto y pronto habríamos llegado a la geometría no euclideana. -"Esa es una de las antionomias de la razón pura. Lea a Kant." me respondió, no sobradoramente, sino con ese guiño que nos hace sentir parte de la comunidad de pensamiento, que nos incluye automáticamente en la tradición de los que se detuvieron a pensar sobre el concepto de 'punto'.


Pero allí no se detuvo la cosa, me contestó la cuestión, habló de orejas, cabezas y rostros, argumentó sobre las razones que Russell encontró para solucionar ese problema al que Kant había nombrado insoluble.


Es tarde y sé que no es bueno esto que escribo, pero poco importa. La muerte se ha llevado otro gran profesor, otro gran filósofo y uno no puede menos (no puede realmente) que dedicar unos minutos en su recuerdo.

martes, 14 de abril de 2009

COMO UN FUSIL DISPARADO


"Haber escrito algo que te deja como un fusil disparado, que aún se sacude y humea, haberte vaciado por entero de vos mismo, pues no sólo has descargado lo que sabés de vos sino también lo que sospechás y suponés, así como tus estremecimientos, tus fantasmas, tu vida inconsciente, y haberlo hecho con sentida fatiga y tensión, con constante cautela, temblores, repentinos descubrimientos y fracasos, haberlo hecho de modo que toda tu vida se concentra en ese punto dado y advertir que todo ello es como si no existiera si no lo acoge y le da calor un signo humano, una palabra, una presencia; y morir de frío, hablar en el desierto, estar solo, noche y día como un muerto."


Cesare Pavese

jueves, 9 de abril de 2009

EXISTENCIALISMO


“El existencialismo ateo que yo represento es más coherente. Declara que si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por ningún concepto, y que este ser es el hombre, o como dice Heidegger, la realidad humana. ¿Qué significa aquí que la existencia precede a la esencia? Significa que el hombre empieza por existir, se encuentra, surge en el mundo, y que después se define. El hombre, tal como lo concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser nada. Sólo será después, y será tal como se haya hecho. Así, pues, no hay naturaleza humana, porque no hay Dios para concebirla. El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de este impulso hacia la existencia; el hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Este es el primer principio del existencialismo. Es también lo que se llama la subjetividad, que se nos echa en cara bajo ese nombre. Pero ¿qué queremos decir con esto sino que el hombre tiene una dignidad mayor que la piedra o la mesa? Pues queremos decir que el hombre empieza por existir, es decir, que empieza por ser algo que se lanza hacia un porvenir, y que es consciente de proyectarse hacia el porvenir. El hombre es ante todo un proyecto que se vive subjetivamente, en lugar de ser un musgo, una podredumbre o una coliflor; nada existe previamente a este proyecto; nada hay en el cielo inteligible, y el hombre será, ante todo, lo que habrá proyectado ser."

Jean Paul Sartre, El existencialismo es un humanismo.

lunes, 2 de marzo de 2009

HISTORIA Y ÉXTASIS


"El filósofo ahonda en lo que constituye toda distinción y la historia es, a su vez, el movimiento realizador, actualizador de toda posible distinción. La filosofía es, en cierto modo, la verdadera historia; muestra en su curso lo que de verdaderamente decisivo ha ocurrido al hombre. Pero, la poesía manifiesta lo que el hombre es, sin que le haya sucedido nada, nada fuera de lo que le sucedió en el primer acto desconocido del drama en el cual comenzó el hombre, cayendo desde ese lugar irreconquistado que está antes del comienzo de toda vida, y que se ha llamado de maneras diferentes. Maneras diferentes que tienen de común el aludir a algo, a un lugar, a un tiempo fuera del tiempo, en que el hombre fue otra cosa que hombre. Un lugar y un tiempo que el hombre no puede precisar en su memoria, porque entonces no había memoria, pero que no puede olvidar, porque tampoco había olvido. Algo que se ha quedado como pura presencia bajo el tiempo y que cuando se actualiza, es éxtasis, encanto."

María Zambrano
Filosofía y Poesía

sábado, 21 de febrero de 2009

AMENAZAS


Nos amenaza el sufrimiento desde tres direcciones distintas: desde nuestro propio cuerpo, que está condenado al deterioro y la descomposición, y que no puede siquiera subsistir sin la presencia del miedo y de la ansiedad como señales de advertencia; desde el mundo exterior, que puede lanzar enfurecido contra nosotros toda clase de apabullantes e implacables fuerzas de destrucción; y, finalmente, desde nuestras relaciones con otros hombres. El sufrimiento que emana de esta última fuente es, quizá, más doloroso que ningún otro. Tendemos a considerarlo como una especie de añadido gratuito, pero, sin embargo, no puede ser menos fatídicamente inevitable que el sufrimiento de cualquier otra procedencia.

Sigmund Freud
El malestar en la cultura

lunes, 2 de febrero de 2009

CREACIÓN, GOCE, ANGUSTIA, CULOS


"La creación nunca proviene de la dicha. Es resultado de una falta. En tanto contrapeso de una angustia, se inscribe en el vacío a colmar con un deseo del que se desea goce y el fracaso de su consecución. Eso equivale a decir que sólo puede surgir de algo malogrado, la ausencia de gozo. Por mi parte, incluso había deducido que desde el comienzo de los tiempos cualquier creación estaba contenida en los diez centímetros que mediaban entre la mano de un hombre y el culo de una mujer. El hombre arde por posar su mano sobre dicho culo. Si culmina su gesto, si la mujer lo acepta, ellos se encuentran en una cama y hacen el amor. En ello hay goce: nada se ha creado. Si él no se atreve, loco de frustración, vuelve a casa solo, comopone la Novena Sinfonía, pinta El hombre del casco de oro, escribe La Divina Comedia, o acomete el Pensador.

Simplemente, había olvidado que la creación reside en otra parte, dondequiera que se hace manifiesta la ausencia -pues concierne a la estructura y nos condiciona, no importa dónde, siempre-. También que, aunque hubiera hecho contacto con aquel culo, esa mano nunca hubiera hallado lo que creía poder encontrar. Menos aun, habida cuenta que ese culo, siempre que los culos piensen, no habría obtenido del arribo de esa mano la plenitud esperada. ¿Por qué el goce, en cuanto escapa a lo sexual, no habría de residir en el mismo acto de crear?"

Pierre Rey, Una temporada con Lacan