viernes, 16 de enero de 2009

EL CONCEPTO DE LA ANGUSTIA


"La inocencia es ignorancia. En la inocencia no está el hombre determinado como espíritu, sino psíquicamente, en unidad inmediata con su naturalidad. El espíritu en el hombre está soñado. En este estado hay paz y reposo; pero hay al mismo tiempo otra cosa, que, sin embargo, no es guerra ni agitación -pues no hay nada con que guerrear. ¿Qué es ello? Nada. Pero, ¿qué efecto ejerce? Nada. Engendra angustia. Este es el profundo misterio de la inocencia: que es al mismo tiempo angustia. Soñando proyecta el espíritu de antemano su propia realidad; pero esta realidad es nada; y la inocencia ve continuamente delante de sí esta nada. La angustia es una determinación del espíritu que ensueña y pertenece, por tanto, a la psicología.

En el estado de vigilancia está puesta la distinción entre mi yo y mi no-yo; en el sueño está suspendida, en el ensueño es una nada que acusa. La realidad del espíritu representa siempre como una forma que incita su posibilidad; pero desaparece tan pronto como él echa mano a ella; es una nada que sólo angustiar puede."

Søren Kierkegaard

martes, 13 de enero de 2009

1930


"En la vida de hoy, el mundo sólo pertenece a los estúpidos, a los insensibles, y a los agitados. El derecho a vivir y a triunfar se conquista hoy casi por los mismos caminos por los que se conquista el internamiento en un manicomio: la incapacidad de pensar, la inmoralidad y la hiperexcitación."

Bernardo Soares
Libro del desasosiego

lunes, 29 de diciembre de 2008

LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO


1. Toda la vida de las sociedades donde rigen las condiciones modernas de producción se manifiesta como una inmensa acumulación de espectáculos. Todo lo que antes se vivía directamente, se aleja ahora en una representación.

2. Las imágenes desprendidas de cada aspecto de la vida se fusionan en un cauce común, donde la unidad de esta vida es ya irrecuperable. La realidad vista parcialmente se despliega dentro de su propia unidad general como pseudomundo aparte, objeto de mera contemplación. La especialización de las imágenes del mundo halla su culminación en el mundo de la imagen autónoma, donde el mentiroso se miente a sí mismo. El espectáculo es, en general, como inversión concreta de la vida, el movimiento autónomo de lo no viviente.

3. El espectáculo se presenta a sí mismo como la sociedad misma, como una parte de ésta y como instrumento de unificación. En tanto parte de la sociedad, es expresamente el sector que concentra todas las miradas y todas las conciencias. Precisamente por estar separado este sector, atrae la mirada engañada y la falsa conciencia; y la unificación que lleva a cabo no es otra cosa que el lenguaje oficial de la separación generalizada.

4. El espectáculo no es un conjunto de imágenes, sino una relación social entre personas, mediatizada a través de las imágenes.

5. No se puede entender el espectáculo como el exceso del mundo visual, producto de las técnicas de difusión masiva de imágenes. Es, en cambio, una Weltanschauung (mirada, concepción, representación del mundo) efectivizada, expresada en el plano material. Es una visión del mundo que se ha objetivado. El espectáculo, entendido en su totalidad, es a la vez resultado y proyecto del modo de producción existente. No es un complemento del mundo real, una decoración superpuesta a éste. Es la médula del irrealismo de la sociedad real. Bajo todas sus formas particulares, información o propaganda, publicidad o consumo directo de entretenimientos, el espectáculo constituye el modelo actual de la vida socialmente dominante. Es la afirmación omnipresente de una elección ya hecha en la producción, y de su consumo que es su corolario. Forma y contenido del espectáculo son, idénticamente, la justificación total de las condiciones y fines del sistema vigente. El espectáculo es también la presencia permanente de la justificación, en tanto colonización de la parte principal del tiempo vivido fuera de la producción moderna.

Guy Debord, 1967

viernes, 26 de diciembre de 2008

BIOGRAFÍA


"Si después de mi muerte, quisieran escribir mi biografía,
No hay nada más sencillo.
Sólo dos fechas tiene -la de mi nacimiento y la de mi muerte.
Entre una y otra cosa todos los días son míos.

Soy fácil de definir.
Vi como un maldito.
Amé las cosas sin ningún sentimentalismo.
Nunca tuve un deseo que no pudiera realizar, porque nunca me cegué.
Incluso el oír nunca fue para mí sino un acompañamiento del ver.
Comprendí que las cosas son reales y diferentes las unas de las otras;
Comprendí esto con los ojos, no con el pensamiento.
Comprenderlo con el pensamiento sería encontrar todas las cosas iguales.

Un día, me entró el sueño como a un niño pequeño.
Cerré los ojos y dormí.
Aparte de eso, fui el único poeta de la Naturaleza."

Alberto Caeiro

lunes, 22 de diciembre de 2008

UTOPÍA


"Entiendo por Utopía la belleza irrenunciable, y aún la espada del destino de un ángel que nos conduce hacia aquello que sabemos imposible, como el autor de estas líneas ha sabido siempre que Filosofía, ella, y no por ser mujer, nunca la podría hacer. Y la coincidencia se revela hasta en las palabras, pues en mi adolescencia alguien me preguntaba, a veces con compasión, a veces con ironía un tanto cruel, ¿y por qué va usted a estudiar Filosofía? Porque no puedo dejar de hacerlo, y en este libro he escrito, en aquel precioso otoño de 1939, qué utópico me parecía, en el más alto grado, poderlo escribir. Y a las Utopías, cuando son de nacimiento, no se las puede discutir aunque uno se rebele contra ellas."

María Zambrano
Filosofía y Poesía

jueves, 11 de diciembre de 2008

LEY DEL ORIGEN DEPENDIENTE



“Al cesar el karma, cesa la conciencia;
Al cesar la conciencia, cesan nombre y formas;
Al cesar nombre y formas, cesa la sensación;
Al cesar la sensación, cesa el deseo;
Al cesar el deseo, cesan las ataduras;
Al cesar las ataduras, cesa la existencia;
Al cesar la existencia, cesa el nacimiento;
Al cesar el nacimiento, cesan la vejez y la muerte, el dolor, las lamentaciones, la miseria, la aflicción y la desesperación. Y de este modo cesa toda esta suma de miserias.”

viernes, 28 de noviembre de 2008

Die Brücke


Hay dos verdades ineludibles. La soledad y la muerte.

El saber popular dice que la muerte es lo único que no tiene remedio. Pero yo creo que la soledad es más irremediable aún, porque además de ser universal se presenta palpable. La muerte es un horizonte que, por qué negarlo, está allí para nosotros en la forma de un final que puede intentar ser olvidado, ignorado o negado, pero que nuestro fuero más íntimo conoce con certeza. Es la soledad definitiva para con uno mismo.

El saberse mortal y el saberse solo son dos sentimientos distintos. Está claro que el saber constituye un tipo particular de sentimiento. Y no son pocos los artilugios con los que, de manera heroica, intentamos evitar estas verdades. El arte, el sexo, la religión, el trabajo, la televisión, el amor. Todo es válido y nada es suficiente. Uno es uno. En esa frase está resumida la historia. Uno puede comunicarse, unirse, abrazarse, rebelarse, inmolarse, abandonarse a lo ajeno. Nada nos puede librar definitivamente de nuestro destino de ser uno. Nada salvo la muerte.

Ella es liberación de la soledad o la soledad definitiva. Si estar esencialmente solos es un problema, lo es en tanto los puentes que tendemos de alguna manera crean espacios donde las soledades se encuentran y se consuelan mutuamente. Cuando algún puente cae, la soledad vuelve a presentarse palpable y nos golpea en la cara sin tapujos.

Es la intermitencia de la soledad la que hace de ella un problema mayor que el de la muerte. De todas maneras, lo que más me importa de ambas es que plantean un desafío. Llegamos al mundo con estos dos mandatos "estás solo" y "vas a morir". Pues ¿qué hacer con tremendo destino? Pues el arte, el amor, la religión, la sociedad, gigantescas pirámides, la danza, los poemas de Pessoa. Y aprender la arquitectura de los puentes que nos permitan trasponer las fronteras, a veces tan profundas, a veces tan cercanas, que nos separan de las otras soledades mortales que nos rodean.

Yo admiro a los hombres más que a nada en el mundo. No hay nada que pueda compararse a cada uno de nosotros intentando hacer de nuestra fatalidad algo que nos trascienda.
Me emociona profundamente saberme parte de este innumerable destino común. Me emociona y me sirve como puente. Si nuestro encuentro es fugaz, es porque es la condición de todo encuentro. Y está bien que así sea, pues no hay otra cosa que la fugacidad.

Todos bailan y yo también.

Hacen así, así me gusta a mí.