miércoles, 13 de julio de 2011

ECOS DE LA ERA DEL JAZZ

"y los que fuimos jóvenes en ese entonces lo vemos todo romántico y color de rosa, porque nunca más sentiremos lo que nos rodea con tanta intensidad."
F. Scott Fitzgerald


Hay una moraleja en la última película de Woody Allen (y no sólo en ella). Una moraleja, un dejo de moral. Todos los personajes (characters en inglés, esto es: portadores de hábitos, agentes morales) de la historia pueden ser divididos en tres grandes grupos de acuerdo a su relación con la visibilidad. Están aquellos que no pueden ver y nunca podrán hacerlo: el suegro, miembro del Tea Party, incapaz de distinguir entre un demócrata-liberal y un comunista, entre Andrew Jackson y León Trotsky. Ellos creen ver, intentan ver (este personaje contrata a un detective para que mire por él, para que mire sin ser visto), pero son continuamente incapaces. Dalí no puede ver más que rinocerontes. Están por el contrario los que sí pueden ver: Gertrude Stein en este caso es la mujer que se caracteriza por su capacidad de apreciar lo que otros aún no podían. Estaba en ella la capacidad de analizar como nadie las pinturas de Picasso y los amoríos de Hemingway. Por último están aquellos que no veían bien y que ayudados muchas veces por aquellos que sí, pudieron aprender a observar. El protagonista de la película (y por eso el héroe, el que merece protagonizar), es aquel capaz de realizar el pasaje de un estadio al otro. Él no veía que su futura esposa lo engañaba, no veía que no era feliz con ella.

Para hacer esa imposibilidad evidente Woody Allen trabaja con la fantasía temporal. No se puede ver el presente, porque se mira mal el pasado, se lo idealiza. De manera que es necesario ir hacia ese pasado, esto es, hacerlo presente, volverlo real, para comprender que no hay más que lo presente (lo no-ideal) y entonces comenzar a vivir allí, en un presente no degradado por una edad dorada que habría sido siempre mejor. Para el protagonista, para el héroe de la película, este pasado idealizado es la década de 1920 en París, años de jazz, escritores y artistas. En su primer encuentro en este mundo ideal, es recibido por Zelda y Scott Fitzgerald. Quien describe así esa década en Ecos de la era del jazz:

"En su camino a la respetabilidad, la palabra jazz significó primero sexo, luego baile, luego música. Se la asocia con un estado de estimulación nerviosa no disímil del de una gran ciudad de la retaguardia de un frente de guerra. Para muchos ingleses la Guerra continúa porque aún siguen activas todas las fuerzas que los amenazan; por lo tanto, a comer, beber y pasarlo bien, porque mañana morimos."

Zelda y Scott Fitzgerald según Woody Allen

Aunque esté sentado Cole Porter al piano, nuestro héroe pronto se dará cuenta de que hay algo que está mal allí, donde todo parece estar muy bien. Pero al principio, no puede verlo. Quiere volver una y otra vez a su cuento de hadas de la medianoche. Son los Fitzgerald los que ven (y no pueden evitarlo) la decadencia en medio de la fiesta. Zelda intenta suicidarse, Scott escribe:

"Y hacia 1928 París se había vuelto asfixiante [...] Había habido un error garrafal y la orgía más cara de la historia se terminaba."

La orgía no se había desarrollado solamente en París, la descripción de Fitzgerald se refiere más que nada al cambio cultural que se había operado en Estados Unidos. Podríamos preguntarnos si lo que Fitzgerald veía en medio de la fiesta, le permitía o no participar de ella. Y tendríamos que responder que sí. Porque el que no necesita aprender a ver, está por fuera de la moraleja. No es el que recorre un camino para superarse a sí mismo, sino quien se abandona a sus visiones y a todas las consecuencias, queridas y no queridas, impensadas e impensables de lo que a la vista se presenta. Un héroe, un protagonista de Woody Allen como el de Midnight in Paris se acerca más a la siguiente frase de El Crack-Up:

"Uno debería, por ejemplo, ser capaz de entender que algo es irremediable y sin embargo decidirse a cambiarlo. Esta filosofía se adecuaba a mi vida adulta temprana, cuando yo veía que lo improbable, lo implausible, a menudo lo 'imposible' se hacía realidad."

Lo único irremediable es el pasado (el tiempo-muerte), el tránsito del héroe que se interna en esa muerte para traerla a la vida, para hacer de ella una pantomima finalmente muerta (lo que queda enterrado en el pasado), necesita del momento en que lo imposible se haga realidad. La fantasía necesita el momento de lo fantástico en la narración para que lo real comience a serlo.

Cole Porter

Fitzgerald no cree en los relatos de superación, de triunfo, de presencia de la realidad construida por el trabajo que distingue claramente presente/pasado, realidad/fantasía ver/no ver. No puede haber final feliz para Scott Fitzgerald (encuentro casual con la chica parisina bajo la lluvia). No puede haber recompensa por haber aprendido a ver, a distinguir los decorados de la felicidad impuesta. El final de la fiesta aparece en el momento menos pensado, aunque fuera evidente (pasible de ser alcanzado por la visión) desde un principio.

Lo deja muy claro Fitzgerald en este fragmento de Manipúlese con cuidado:

"¿Y qué? Lo que pienso ahora es lo siguiente: que el estado natural del adulto consciente es un tipo especial de infelicidad. También pienso que, en un adulto, el deseo de ser de una madera mejor, el 'esfuerzo constante' (como dicen los que se ganan el pan diciéndolo), sólo aumenta la infelicidad en último término, ese término al que llegan la juventud y la esperanza. En el pasado mi felicidad rayó a menudo en tal éxtasis que, como no podía compartirlo ni con el ser más querido, tenía que aplacarlo en las calles y tranquilas callecitas, destilando los fragmentos que llevaba en breves líneas de libros; y pienso que mi felicidad, talento para el autoengaño o lo que ustedes quieran, era una excepción. No era natural; era artificial como la Era de la Prosperidad; y mi experiencia reciente es análoga a la ola de desesperación que barrió el país cuando la Era de la Prosperidad terminó."


Todos los fragmentos (Ecos de la era del jazz, El Crack-Up y Manipúlese con cuidado) están citados de la reciente edición de El Crack-Up de F. Scott Fitzgerald, traducida por Marcelo Cohen y prologada por Alan Pauls.

sábado, 9 de julio de 2011

ZOO LÓGICAS






Los primeros zoológicos eran colecciones de lo exótico para los fastos de la realeza. El lujo: la exclusividad de poder contener a lo extranjero dentro de los límites de lo privado. Una muestra más de que la excepción quedaba circunscripta a la mirada de los seres excepcionales: reyes de linaje divino. Las bestias, los extraños animales salvajes traídos por aventureros, comerciantes o diplomáticos de tierras más allá de las fronteras de las que, muchas veces también, eran traídos indios, hombres salvajes como bestias.

La política moderna, rompe con ese modelo de colección-exposición propio de los reyes, para democratizar la función del zoológico. Luego de la Revolución Francesa, la Casa de Fieras del Rey se cierra, pero se la traslada hacia una forma en la que todos puedan tener acceso, en un lugar provechoso para el saber, para la curiosidad y el entretenimiento de todas las personas.

Jacques Derrida en el Seminario La bestia y el soberano:

"Esta reforma del zoo, del parque zoológico y de lo zoológico en general, sin hablar, lo vamos a hacer enseguida, de los circos y de las casas privadas [por lo demás, vamos a ver que los parques zoológicos, incluso ahí donde son instaurados con fines de saber o de protección de los animales, tienen en común con los circos el hecho de que, al estar abiertos al público, son también lugares de espectáculo, teatros -como también lo fueron, por lo demás, durante mucho tiempo los manicomios], la oikonomía, pues, ya que las preocupaciones ecológicas y económicas pasarán por un saber-hacer que consiste en proporcionar una casa, un hábitat a las bestias mediante un proceso que oscila, a veces con el fin de hacinarlos simultáneamente, entre la domesticación (por consiguiente, la adecuación a las leyes de la casa familiar, domus, de la casa del señor, dominus, o de la señora de la casa -domus, heim, home, de la domesticidad), la doma el amaestramiento, la cría, otras tantas modalidades del poder señor y soberano, del poder y del saber, del saber poder, del saber para ver y del ver para saber y para poder, del tener, de la posesión, de la apropiación y de la propiedad de las bestias (mediante la captura, la caza, la cría, el comercio, el encierro), siendo así la oikonomía la condición general de esta ipseidad como dominio soberano sobre la bestia, en esta única y misma experiencia que concatena, con la bestia, el poder, el saber, el ver y el tener."

Dispositivo de apropiación animal, el zoológico, permite a la vez la instauración de este ipse, de este amo y señor, del soberano que dicta las reglas de la casa, que domina bajo su mirada y por eso exhibe lo que domina, lo conoce, lo estudia, lo cuida, lo trata. Así, las diferentes lógicas del zoo dan cuenta de los modos en que, transformaciones mediante, el hombre soberano de la naturaleza expone, exhibe, amaestra y organiza a lo animal.

Veamos algunas de estas lógicas en lugares conocidos y reconocidos para quienes habitamos la Ciudad de Buenos Aires.

ZOO DE BUENOS AIRES

"No hay ninguna ciudad de mediana importancia que no tenga un Zoológico, que es el punto favorito de reunión de multitudes" fueron las proféticas palabras de Carlos Pellegrini en 1883, pocos años después se inauguraba el Zoológico de Buenos Aires, con la estructura clásica de aquel entonces, jaulas que agrupaban especies y una arquitectura que debía coincidir con el hábitat original de los animales. Curiosa apropiación: los animales asiáticos se exhibían junto a las pagodas en las que ellos no vivían. El hábitat artificial de los hombres formaba parte del exotismo en el que era exhibido el animal. Podemos ver a continuación una foto de principios del siglo XX que atestigua el dominio sobre la fiera encarcelada y otra más actual, donde aún se puede apreciar la arquitectura de lo exótico contrastando con los edificios de la ciudad.




"El Zoo se encuentra en el pulmón de la Ciudad de Buenos Aires. Para el cuidado de la ecología y el medio ambiente el Jardín Zoológico de la Ciudad de Buenos Aires impulsa diversos Proyectos de conservación, preservación y reproducción de especies. Un lugar en donde los chicos pueden aprender y divertirse observando los 2500 ejemplares de las 350 especies presentes."


Durante el siglo XX el Zoológico fue cambiando parcialmente su fisonomía, aunque la estructura principal sigue siendo la misma. Desde su privatización, la fachada hacia los visitantes ha exacerbado más que nunca su esencia teatral, el espectáculo de la naturaleza "Cerca, pero bien cerca tuyo" como indica el slogan. Entrando al website oficial http://www.zoobuenosaires.com.ar/ podemos apreciar cómo el lugar se muestra como sitio de entretenimiento (adaptado por supuesto a las nuevas exigencias pedagógicas, en las que la ecología y la educación deben formar parte de un "entretenimiento responsable") y vemos cómo el principal cartel que invita a festejar los cumpleaños de los chicos allí, sigue montado sobre la concepción del poder/ver exótico. Bajo el título "Una fiesta única y divertida" leemos:

"¿Imaginaste alguna vez a tu hijo tocando un rinoceronte, alimentando un oso polar o teniendo una serpiente en su cuello? Estas son algunas de las actividades que podrá realizar junto a sus amigos si festeja su cumple en el Zoo!! Para chicos de 3 a 12 años. Una solución integral, donde la animación y juegos responderán a los intereses de cada edad. Cada cumpleañero podrá elegir el festejo según sus temas y animales favoritos! cumples@zoobuenosaires.com.ar"


ZOO DE LUJÁN

Este espacio en las afueras de Buenos Aires promociona, como se ve en su logo y su slogan, que hombres y bestias estén "juntos, en el mismo lugar". Por supuesto, para estar junto a un león, éste tiene que haber sido domesticado, sometido a las reglas de lo humano para entretenimiento de los visitantes.


En el website oficial del zoológico podemos leer: "Los objetivos y prioridades que rigen las actividades de los zoológicos modernos han cambiado en el transcurso de los últimos decenios del siglo pasado, se considera ahora que la educación, la conservación y la investigación científica son los objetivos principales que tienden a reemplazar el rol primitivo de los zoológicos como lugares para la recreación y contemplación de animales salvajes vivos."
En particular este zoológico ha agregado a la recreación y contemplación, una interacción con los animales salvajes vivos, en la que no puede jamás pensarse en la presencia de "lo salvaje" en estos animales. El dispositivo de dominio en este caso ha suscitado un desarrollo completo de la sumisión entendida como falta de agresividad. El triunfo de la docilidad sobre animales predadores carnívoros para convertirlos en gatitos domésticos.
Así se promociona en un sitio de información para turistas extranjeros:

"A controversial zoo in Argentina allows tourists to have extremely close encounters with some of the most dangerous predators in the world.Here at the Lujan Zoo near Buenos Aires visitors can ride lions, cuddle bears, stroke tigers and feed cheetahs. Cages are accessible to everyone who paid $50 and signed the paper saying that if you are eaten, the Zoo is not responsible. Lujan Zoo is about 50 miles from from Buenos Aires, has an entrance fee of just £5."


BIOPARQUE TEMAIKÉN

"Un Bioparque es una institución que combina los objetivos de Jardines Botánicos, Zoológicos, Acuarios, Museos de Historia Natural y Antropología, brindando a sus visitantes una nueva experiencia de aprendizaje sobre la Biología y como cada uno puede jugar un papel importante en el presente y futuro del medio ambiente. Temaikèn nace de la unión de dos vocablos tehuelches, TEM (tierra) y AIKEN (vida), y evoca el respeto que tenían estos indígenas por la naturaleza. El Bioparque nuclea todo aquello que tiene que ver con el medio ambiente y la familia, a través de la educación y la recreación, promoviendo el cuidado de la naturaleza y la conservación de las especies."

Es más que significativo que así se presente Temaikén, como la suma totalizadora de los dispositivos de saber, de poder hacer ver, de tratar y de cuidar, de recrear, educar y entretener. Todas estas instituciones decimonónicas reunidas en un moderno emplazamiento, aunando a su vez pretensiones new age que intentan asociarse a saberes y costumbres de los pueblos originarios, utilizando su lenguaje para apropiarse de su relación con la naturaleza, de una manera impensable para cualquier indígena que tuviera la desdicha de visitar Temaikén y ver esto:


La nota del diario La Nación que ilustra esta última fotografía, no deja lugar a duda alguna cuando dice: "Cómo comen los tiburones, un show. Se exhiben 21 ejemplares del Mar Argentino que son alimentados por buzos en un acuario.
Estas vacaciones los chicos pueden participar de una experiencia que sólo se ve en los documentales de TV: presenciar en persona cómo se alimenta a los tiburones, los seres más temidos del océano.
Ayer, en el acuario de Temaikèn, en Escobar, unos 150 socios del Club LA NACION participaron en exclusividad del primer "almuerzo en público" de los reyes de las profundidades.
La actividad estará disponible para todo el público los miércoles y sábados, a las 16.30, en Temaikèn hasta el 14 de febrero. Los socios del Club LA NACION tienen el beneficio de dos entradas al precio de una para disfrutar del espectáculo."

Pero es verdad que este tipo de zoológicos contemporáneos ha intentado eliminar (hasta cierto punto) el concepto de animal encerrado en su jaula. Ha intentado reproducir lo mejor posible los hábitats propios de las especies exhibidas y ha hecho que el encierro parezca invisible mediante otros dispositivos arquitectónicos, como las fosas y los vidrios, nuevas formas de limitar, de establecer un 'hasta aquí' irreductible que mantiene a seguro, distribuye y prohíbe la irrupción de unos animales en los hábitats de otros, a la vez que demarca los espacios de "cuidado", "entretenimiento", "descanso", etc.

Volvamos a escuchar a Derrida:

"El inmenso parque zoológico de Hamburgo, un parque que se hizo célebre, entre otras cosas, por el sistema de límites que innovó -o con el que se lo rodeó, como se rodea de cuidados rodeando de límites-. De lo que aquí estamos hablando es, en efecto, del concepto de cuidado, de cura, de custodia, de cura y de la cuestión de saber si se puede rodear de cuidados, como suele decirse, sin rodear de límites reapropiadores. Inventar límites, instalar límites, he aquí el arte del que hablamos. Y se trata a la vez de un arte de cuidar y de encerrar. Entre la bestia y el soberano, la única cuestión es la de los límites y la de saber si un límite es divisible o indivisible. Porque saber instalar un límite es a la vez un arte y una técnica, quizá la technê misma. La technê quizá sea siempre una invención de límites. Como de lo que se trata siempre es de limitar aquí la libertad de desplazamiento de esos seres vivos, la estrategia del parque de Hamburgo consistía en transformar la forma y la estructura visible, lo fenoménico, la fenomenalidad de esos límites para tornarlos casi inaparentes, dejando así a los animales cautivos la ilusión de la autonomía de movimiento: estos nuevos límites ya no son entonces rejas metálicas e irrompibles (rejas que ya limitaban el movimiento al tiempo que dejaban ver los dos lados: la reja no era pues un límite absoluto e indivisible), [estos nuevos límites ya no son entonces rejas metálicas e irrompibles] sino fosas profundas que ya no se presentan como cercados, precisamente, sino fosas que desaparecen al irse horadando, que sólo se forman y aparecen en hueco, en resumidas cuentas, que se convierten en límites negativizados, en huecos, in absentia, por así decirlo, más infranqueables todavía que las rejas pero tan invisibles como un límite interiorizado y libremente consentido, como si esos pobres animales cautivos y mudos hubieran dado un consentimiento que nunca dieron a una violencia más segura de sí misma que nunca, a lo que denominaré la violencia represiva de rictus liberal, idealista y espiritualista."






RESERVAS NATURALES


Deberíamos pensar también entre las nuevas lógicas del zoo, la invención moderna de las reservas naturales que comienzan a establecerse durante el siglo XIX. Confinamiento que pretende llevar hasta el campo mismo del hábitat salvaje e intocado del animal, la capacidad de dominio como conocimiento y espectáculo. Paradoja imposible de evitar: la supervivencia de los hábitats naturales de los animales, depende de la mediación institucional que hará de ellos no solamente espacios reservados a la intervención humana. Serán también lógicas de la educación, del conocimiento científico y del sano esparcimiento natural, las que vendrán de la mano con la nueva curiosidad que comenzará a invadir estos espacios desde la segunda mitad del siglo XX. Así, el turista (el curioso por excelencia) se convierte en uno de los garantes de la supervivencia del nuevo zoológico, cuya lógica se ha transportado hasta el mismo territorio animal.

Agradezco especialmente a mis compañeros de lectura de Derrida: Paula, Fernando, Elena, Luz, Leandro y Edgardo.

miércoles, 29 de junio de 2011

CUATRO VECES CASTORIADIS

SOBRE LA PRAXIS

"Hacer, hacer un libro, un niño, una revolución, hacer sin más, es proyectarse en una situación por venir que se abre por todos lados hacia lo desconocido, que no puede, pues, poseerse por adelantado con el pensamiento, pero que debe obligatoriamente suponerse como definido para lo que importa en cuanto a las decisiones actuales. Un hacer lúcido es el que no se aliena en la imagen ya adquirida de esa situación por venir, que la modifica a medida que adelanta, que no confunde intención y realidad, deseable y probable, que no se pierde en conjeturas y especulaciones sobre aspectos del futuro que no afectan a lo que está por hacerse; pero que tampoco renuncia a esta imagen, pues entonces no sólo 'no sabe adónde va', sino que no sabe siquiera adónde quiere ir."


SOBRE LA AUTONOMÍA DE LO VITAL

"No tiene ningún sentido interesarse por un niño, por un enfermo, por un grupo o una sociedad, si no se ve en ellos, primero y antes que nada, la vida, la capacidad de estar fundamentada sobre sí misma, la autoproducción y la autoorganización."

SOBRE LOS DESEOS DE UN REVOLUCIONARIO

"Lo que podemos decir sobre este tema es por definición eminentemente subjetivo. Está también, igualmente por definición, expuesto a todas las interpretaciones que se quiera. Si puede ayudar a alguien a ver más claramente en otro ser humano (aunque fuese en Las ilusiones y en Los errores de éste), y con ello, en sí mismo, no habrá sido inútil decirlo.

Tengo el deseo, y siento la necesidad para vivir, de otra sociedad que la que me rodea. Como la gran mayoría de los hombres, puedo vivir en ésta y acomodarme a ella -en todo caso, vivo en ella. Tan críticamente como intento mirarme, ni mi capacidad de adaptación, ni mi asimilación de la realidad me parecen inferiores a la media sociológica.

No pido la inmortalidad, la ubicuidad, la omnisciencia. No pido que la sociedad “me dé la felicidad”; sé que no es ésta una ración que pueda ser distribuida en el Ayuntamiento o en el Consejo Obrero del barrio, y que, si esto existe, no hay otro más que yo que pueda hacérmela, a mi medida, como ya me ha sucedido y me sucederá sin duda todavía. Pero en la vida, tal como ella hecha para mí y para los demás, topo con una multitud de cosas inadmisibles; repito que no son fatales y que corresponden a la organización de la sociedad. Deseo, y pido, que antes que nada, que mi trabajo tenga algún sentido, que pueda probar para qué sirve y la manera en que está hecho, que me permita prodigarme en él realmente y hacer uso de mis facultades tanto como enriquecerme y desarrollarme, y digo que es posible, con otra organización de la sociedad para mí y para todos. Digo también que sería ya un cambio fundamental en esta dirección si se me dejase decidir, con todos los demás, lo que tengo que hacer y, con mis compañeros de trabajo, cómo hacerlo.

Deseo poder, con todos los demás, saber lo que sucede en la sociedad, controlar la extensión y la calidad de la información que me es dada.

Pido poder participar directamente en todas las decisiones sociales que pueden afectar a mi existencia, o al curso general del mundo en el que vivo. No acepto que mi suerte sea decidida, día tras día, por una gente cuyos proyectos me son hostiles, o simplemente desconocidos, y para los que nosotros no somos, yo y todos los demás, más que cifras en un plan, o peones sobre un tablero, y que, en el límite, mi vida y mi muerte estén entre las manos de unas gentes de las que sé que son necesariamente ciegas.

Sé perfectamente que la realización de otra organización social, y su vida, no serán de ningún modo simples, que se encontraran a cada paso con problemas difíciles. Pero prefiero enfrentarme a problemas reales que al delirio de un De Gaulle, a Las artimañas de un Johnson, o a las intrigas de un Jruschov. Si incluso debiésemos, yo y los demás, encontrarnos con el fracaso en esta vía, prefiero el fracaso en un intento que tiene sentido a un estado que se queda más acá incluso del fracaso. Deseo poder encontrar al prójimo a la vez como a un semejante y como a alguien absolutamente diferente, no como a un número, ni como a una rana asomada a otro escalón (inferior o superior, poco importa) de la jerarquía de las rentas y de los poderes. Deseo poder verlo, y que me pueda ver, como a otro ser humano, que nuestras relaciones no sean terreno de la expresión de la agresividad, que nuestra competitividad se quede en los límites del juego, que nuestros conflictos, en la medida en que no pueden ser resueltos o superados, conciernan unos problemas y unas posiciones de juego reales, arrastren lo menos posible de inconciente, estén cargados lo menos posible de imaginario. Deseo que el prójimo sea libre, pues mi libertad comienza allí donde comienza la libertad del otro y que, solo, no puedo ser más que un “virtuoso en la desgracia”. No cuento con que los hombres se transformen en ángeles, ni que sus almas lleguen a ser puras como lagos de montaña -ya que, por lo demás, esta gente siempre me ha aburrido profundamente. Pero sé cuanto la cultura actual agrava y exaspera su dificultad de ser, y de ser con los demás, y veo que multiplica hasta el infinito los obstáculos a su libertad.

Sé, ciertamente, que este deseo mío no puede realizarse hoy; ni siquiera, aunque la revolución tuviese lugar mañana, realizarse íntegramente mientras viva. Sé que, un día, vivirán unos hombres para quienes el recuerdo de los problemas que más pueden angustiarnos hoy en día, no existirá. Este es mi destino; el que debo asumir y el que asumo. Pero esto no puede reducirse ni a la desesperación ni al rumiar catatónico. Teniendo este deseo, que es el mío, no puedo más que trabajar para su realización. Y ya en la elección que hago del interés principal de mi vida, en el trabajo que le dedico, para mí lleno de sentido (incluso si me encuentro en él, y lo acepto, con el fracaso parcial, los rodeos, las tareas que no tienen sentido por sí mismas), en la participación en una colectividad de revolucionarios que intenta superar las relaciones reificadas y alienadas de la sociedad actual, estoy en disposición de realizar parcialmente este deseo. Si hubiese nacido en una sociedad comunista, quizás la felicidad me hubiese sido más fácil no tengo idea, qué puedo hacerle. No voy con este pretexto, a pasar mi tiempo libre mirando la televisión, o leyendo novelas policiales."



SOBRE EL PODER

"¿Es mi deseo el deseo del poder? Lo que quiero, de hecho, es la abolición del poder en el sentido actual, es el poder de todos. El poder actual consiste en que los demás sean cosas, y todo lo que quiero va en contra de esto. Aquel para quien los demás son cosas es él mismo una cosa, y no quiero ser cosa ni para mí ni para los demás. No quiero que los demás sean cosas, no tendría nada que hacer con ellos. Si puedo existir para los demás, ser reconocido por ellos, no quiero serlo en función de la posesión de una cosa que me es exterior -el poder; ni existir para ellos en lo imaginario. El reconocimiento del prójimo no vale para mí más que en tanto que lo reconozco yo mismo. ¿Corro el riesgo de olvidar todo esto, si alguna vez los acontecimientos me condujesen cerca del «poder»? Eso me parece más que improbable; si esto llegase, sería quizás una batalla perdida, pero no el fin de la guerra; ¿y voy a ordenar toda mi vida sobre la suposición de que podría un día recaer en la infancia? "

domingo, 26 de junio de 2011

DESCENSOS

Domingo: día de fútbol. Hace no mucho tiempo el día de misa de familias engalanadas, ansiosas por salvarse del descenso a los abismos, "pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios" (Romanos 3:23). Domingo: todo ha cambiado, un nuevo ritual pagano en el que los fieles demuestran su amor incondicional al Club, al Equipo, a la Camiseta, ha reemplazado al ritual cristiano. Pero el temor ancestral aún persiste, sobre todo en los momentos en que el terror parece inminente. "Los israelitas dijeron a Yavé: «Hemos pecado, trátanos como mejor te parezca, pero por lo menos sálvanos ahora»" (Jueces 10:15). Ellos saben, porque los fanáticos de los equipos de fútbol se caracterizan por la fidelidad, que si su equipo desciende hacia los infiernos, allí irán ellos. "No me ruegues que te deje y que me aparte de ti; porque adonde quiera que tu vayas, yo iré; y donde quiera que tu vivas, yo viviré" (Rut 1:13).

A river yo lo sigo a donde va...
No hay cura para esta enfermedad..
a River yo le pido una ilusion..
a River lo llevo en el corazon



Hay en todo descenso/ascenso una lógica de premios y castigos. La "categoría" del torneo de fútbol que se disputa indica la categoría del club y en este sentido, un descenso es un castigo y un ascenso es una recompensa. "Yavé recompensará a cada cual según su justicia y su fidelidad" (Números 26:23). Desde esta óptica, insertados en la lógica del merecimiento, el descenso de River es más que justo. Así como la consagración de Velez como campeón. No se trata simplemente de la cantidad de partidos ganados y empatados, está en juego la calidad institucional, los negociados de los dirigentes, las barrabravas, los asesinatos. Bien lo saben, es un secreto a voces de todos los hinchas de River y todos los fanáticos del fútbol, el castigo es siempre en última instancia castigo a la fidelidad. Saben que hay jugadores que no tienen suficiente amor por su camiseta, directivos que fueron tentados por el dinero, hinchas que se venden al mejor postor. En este sentido es claro que River merece descender y que Velez mecere ser campeón. Esta es una de las posibles definiciones de justicia, no dar a cada uno por igual sino dar a cada uno lo que se merece. "Porque Yavé aborrece al que hace tales cosas y a toda injusticia" (Deuteronomio 25:16). Lógica de premios y castigos, lógica de las categorías y los merecimientos. Casuística de las fidelidades, de la fides, adherencia incondicional a los colores de la Camiseta. "Sigue mis mandamientos, observa mis leyes y actúa en todo con fidelidad" (Jeremías 18:9).

Pero en este caso estamos hablando además de una lógica excluyente. Hay quienes ganan porque hay quienes pierden, están los que descienden porque otros tienen que ascender. Lógica de la competencia, lógica de los mejores y los peores, de incluidos y excluidos. "Entonces ustedes no tenían a Cristo y estaban excluidos de la comunidad de Israel, ajenos a las alianzas de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo." (Carta a los Efesios 2:12). Último problema de la existencia, problema definitivo, dinámica y tragedia de las definiciones, emoción de las definiciones. ¿Somos o no salvos? He ahí el origen de toda definición, de todo extremo. Y vale, tiene más valor no ser condenado que ser el mejor entre los mejores, porque toda condena es definitiva, es eterna. "Esperamos la vida eterna que nos había prometido desde siempre el Dios que no miente jamás." (Carta a Tito 1:2)


Enfrentamiento de noventa minutos. Entre los jugadores, enfrentamiento reglado. Entre las hinchadas, enfrentamiento reglado. Lógica del matar o morir. Competencia reglada por el aguante. "Todos los hombres de su tropa tomaron posiciones y Judas emprendió el asalto de la ciudad durante todo el día y toda la noche; al final ésta cayó." (Primer libro de los Macabeos 5:50).

Y no no soy de la 12, yo no
soy vigilante,yo soy del gallinero
porque tenemos aguante

Si queres la revancha vayan buscando
gente, que en la fecha
14 los esperamos en el puente...
los esperamos en el puente



domingo, 12 de junio de 2011

CASABLANCA Y LA RELATIVIDAD



Ayer vi por primera vez Casablanca. Aún un poco desilusionado por esperar durante toda la película que Humphrey Bogart diga en algún momento "Play it again, Sam", la disfruté mucho.

No hay que perder de vista que las frases más citadas suelen ser inventadas fuera del texto al que se asignan. Así, el famoso pedido dirigido a Sam no existe literalmente en Casablanca, la frase "Elementary, my dear Watson" no está escrita en ninguno de los libros de Conan Doyle y Miguel de Cervantes Saavedra jamás escribió algo siquiera similar a "Ladran Sancho, señal que cabalgamos" en su Quijote. Sobre este tema tan Nietzsche, tan Derrida, sobre la falsificación devenida origen, sobre la palabra que busca cobijo en un inexistente texto último que la sostenga, hay que seguir pensando.


Pero es en particular sobre esta canción que toca Sam, es al referente del 'it' de la frase inexistente, al que me gustaría dirigir la mirada. Se trata de esa melodía inolvidable (para nosotros, para los protagonistas, esos acordes prohibidos que hacen evidente que el olvido no se ha hecho presente) titulada As time goes by, compuesta por Herman Hupfeld en 1931, unos once años antes de la película para un musical de Broadway.

Aunque la mayoría de las personas (como yo hasta el día de ayer) lo ignoran, la versión original de la canción hace una referencia directa a las nuevas teorías físicas de Albert Einstein. (Nueva discrepencia entre el 'original' y las versiones que triunfan, nueva confirmación del simulacro).

This day and age we're living in
Gives cause for apprehension
With speed and new invention
And things like fourth dimension.

Yet we get a trifle weary
With Mr. Einstein's theory.
So we must get down to earth at times
Relax relieve the tension

And no matter what the progress
Or what may yet be proved
The simple facts of life are such
They cannot be removed.

Estamos en el año 1931, el siglo XIX ha acelerado los tiempos como nunca antes. "El tiempo es la medida del movimiento", afirmaba Aristóteles en su Física. Entonces, hablar de tiempos acelerados es justamente hablar de cambios veloces, de trenes, autos y progreso tecnocientífico, lo que muy bien reflejaron las obras de los futuristas como Marinetti. Pero lo que la letra de la canción expresa, es que la teoría de Einstein ha traspasado las barreras de un progreso entendido en el sentido de un avance hacia un punto determinado. La teoría de Einstein fue un quiebre del paradigma científico que permitió hablar de "cosas como una cuarta dimensión", esto es, seamos francos, de cosas con poco sentido. Y a partir de demostraciones de este calibre, es posible que pronto se llegue a nuevas y asombrosas conclusiones e inventos. Poco podía sospechar Herman Hupfeld en ese momento sobre las bombas atómicas y sus devastadores efectos sobre la población civil japonesa. Pero así como la cuarta dimensión es un sinsentido que cansa y entonces "debemos bajar a tierra", la bomba sobre Hiroshima es ese mismo sinsentido bajando a tierra, palpable, horrorosamente materializado en los cuerpos ardientes. Reafirmamos la conclusión de esta primera parte de la canción: "los hechos simples de la vida, no pueden ser borrados". Se puede justificar una masacre de mil maneras y explicar sus causas desde el proceso de fisión atómico, pero la simpleza de su acontecer, no puede evadirse.


Si continuamos analizando la letra de la canción, a primera vista no parece estar hablando de la muerte sino del amor. Aunque sabemos que toda la vida sucede mientras el tiempo va pasando, todas las pasiones están atadas al horizonte de la muerte. En la película esto es aún más visible porque el trasfondo de la guerra y de la vida en permanente amenaza hacen patente que el tiempo debe acelerarse. Casablanca es uno de esos lugares (como el Sanatorio Berghof de La Montaña mágica), donde el tiempo parece tomar dimensiones únicas: hay quienes "esperan y esperan", el fondo de la ciudad es la esperanza continua de conseguir salir de allí. Sus habitantes están en tránsito, en transa, en el negocio de hacer pasar el tiempo como si realmente avanzara por sí mismo.

You must remember this
A kiss is just a kiss, a sigh is just a sigh.
The fundamental things apply
As time goes by.

And when two lovers woo
They still say, "I love you."
On that you can rely
No matter what the future brings
As time goes by.

Moonlight and love songs
Never out of date.
Hearts full of passion
Jealousy and hate.
Woman needs man
And man must have his mate
That no one can deny.

Es importante entonces "bajar a tierra", entender que las cosas fundamentales siguen siendo las mismas. Aunque Einstein diga lo que diga y aunque Victor Laszlo haya sido torturado en un campo de concentración nazi. El tiempo seguirá pasando, ya no se sabe (esa es la novedad) lo que puede deparar el futuro. Ya no puede preverse, los paradigmas pueden seguir rompiéndose, pero a pesar de todo, un beso seguirá siendo un beso. Y las mujeres necesitarán de los hombres y los hombres deben tener su compañera. Un momento. ¿La mujer necesita al hombre y el hombre debe tener su compañera? Las cosas cambiaron Herman, ¿qué pensarías de la ley de matrimonio igualitario? ¿qué pensarías de las mujeres independientes? Las que no aceptan ir detrás del destino de un gran hombre como Laszlo. Las que no tienen su destino atado a un hombre o a otro, que deciden por ella, todo el tiempo por ella con cuál de ellos se irá.

El tiempo sigue pasando y, dijimos, eso quiere decir que las cosas cambian. El amor ya no es el mismo. Aunque la canción parezca ponerse por momentos bastante parmenídea: un beso es un beso. En el mundo de la física pueden aparecer cuartas dimensiones, pero nadie va a poder negar lo innegable. Casablanca está llena de estafadores, desde el vulgar ladrón de billeteras hasta la autoridad máxima: el capitán Louis Renault, autoridad desautorizada. Sometida a Vichy, a la ocupación alemana, pero en una zona de la "Francia Libre" que a la vez está ocupando una porción de Marruecos, opresor oprimido. Y aún así el amor será el amor. ¿Es ese uno de los sentidos de la película? En el fondo de esa vida de tramposos a la que Rick se ajusta mejor que nadie, justo allí el amor cuando aparece quiebra con la lógica de la superficie. Aflora el recuerdo imborrable, vuelve el tiempo atrás, flashback de París: "We'll allways have Paris".

¿Pero qué es este amor al que todos renuncian tan fácilmente? Ella lo abandona a la salida de París: primera renuncia por la causa. Luego repiten la historia al final: ahora él comprende, entra en la lógica de los ideales más grandes que se comen a los más pequeños. La abnegación de ella cuidando a Laszlo recién salido del campo de concentración es la misma que Rick demuestra en el aeropuerto y ella comprende, aunque no es su deseo. Todos comprenden. El amor realiza su danza suicida cuando todos comprenden. Sufre de la doble maldición: ser un ideal y ser chiquito, el simulacro de lo que debería ser.

It's still the same old story
A fight for love and glory
A case of do or die.
The world will always welcome lovers
As time goes by.

Oh yes, the world will always welcome lovers
As time goes by.

Este final me gusta más. El amor como lucha mientras el tiempo pasa. Los amantes son siempre bienvenidos porque la lucha es bienvenida siempre. El único siempre del tiempo es la batalla que transcurre mientras continua pasando la batalla misma. Y esa es la enseñanza que debemos buscar en la película, si nos gustan las películas con moraleja. Todo vale para seguir batallando, porque los simulacros -la autoridad, el amor, el honor, las grandes frases- son los únicos modos de continuar la lucha.

As time goes by.


viernes, 10 de junio de 2011

INDIGNADOS


La indignación. Movimiento que nos despierta porque entendemos que no somos dignos de aquello a lo que estamos sujetos. Interrupción de la habitualidad por medio del escándalo (skandalon para los griegos era un modo de hacer tropezar, de tender una trampa). El que está escandalizado cree que la trampa en la que ha caído no es digna de su persona. Indignación. Esta es la palabra utilizada por los movimientos juveniles que ganaron las plazas españolas hace pocas semanas. Cabría entonces preguntarse por la dignidad de estos jóvenes y por lo indigno que es "el sistema" en el que se encuentran insertos, entrampados y del que se sienten rehenes. En el website del grupo autodenominado "Democracia real ya" podemos leer el siguiente manifiesto:


Más allá del análisis pormenorizado del manifiesto (que es necesario hacer) quisiera realizar una reflexión de por sí bastante obvia, con la ayuda de algunas palabras de Castoriadis y del viejo pero inevitable Thomas Hobbes.

Hay en el movimiento de los indignados un genuino pedido de democracia "real", es decir, a pesar de que estamos en una democracia de derecho, en los hechos esta democracia no sucede. Los aparatos políticos están tomados por grupos de políticos profesionales organizados en partidos y muy atentos a intereses de grandes sectores económicos (financieros ante todo).

Afirmaba Cornelius Castoriadis en una conferencia dictada en Montevideo en el año 1993:

"Lo que se denomina 'democracia' no designa otra cosa que una oligarquía liberal. Tanto en Francia como en los Estados Unidos, y supongo que aquí también, la actividad política ha sido apropiada por los partidos políticos, burocráticamente organizados, en estructuras jerárquicas más o menos ocultas. En ese sistema oligárquico, el ciudadano queda excluido de la política. En ningún lado encontramos un ciudadano responsable o una colectividad reflexiva, deliberativa y con posibilidades de participación."



Esta democracia ficticia o fallida es tal porque no cuenta con instituciones que permitan la real participación política de todos los ciudadanos. Sólo se les pide que vayan a votar y que paguen sus impuestos. Es decir, sólo se les pide que mediante el voto, sigan validando el sistema representativo que les asegura no tener que ocuparse de la cosa pública. El voto cada dos años con el fin de elegir representantes, no es la afirmación de la democracia, sino el acto de renuncia a una participación real. La proclama sería algo así como "Yo, ciudadano de x lugar, mediante este acto nombro a tal grupo o individuo para que se ocupe de lo político, mientras yo sigo ocupándome de mis asuntos personales. Sólo tengo que obedecer a la ley y volver a votar dentro de dos años."

Continua Castoriadis en Montevideo:

"En realidad, contemplamos lo opuesto de lo que la democracia proclama y que debería concretarse en un régimen de autoinstitución explícita, de deliberación y reflexión, basado en la capacidad de los ciudadanos de gobernarse y ser gobernados, por medio de instituciones que en lugar de limitarse a fomentar la participación formal en instancias electorales periódicas, permitan la participación real y directa en los ámbitos de poder efectivo."


El otro punto importante del Manifiesto español es que esta falsa democracia tiene a su base el mantenimiento de un sistema que busca el rédito económico de unos pocos y que todo en la sociedad, sobre todo los mismos ciudadanos funcionan como herramientas para estos intereses. "Los ciudadanos formamos parte del engranaje de una máquina destinada a enriquecer a una minoría que no sabe ni de nuestras necesidades."

Volvamos a la obra capital de Cornelius Castoriadis, La institución imaginaria de la sociedad:

"Los sistemas vigentes provocan rechazo, aparecen sosteniendo sociedades donde reina un vacío total de significación. O cargadas de significaciones vacías, incapaces de autosustentarse. El único valor es el dinero, el éxito en los medios y en las esferas de poder."


¿Qué es entonces lo que se está pidiendo? Castoriadis diría que es una demanda de autonomía. Estamos indignados porque tenemos la capacidad de ser personas autónomas viviendo en una sociedad autónoma. Y en cambio vivimos en la heteronomía, la ley nos es dada por otros (los políticos profesionales, el sistema económico), nosotros no tenemos allí ninguna decisión importante que tomar.

Volvamos a escuchar la propuesta de Castoriadis:

"Deseo poder, con todos los demás, saber lo que sucede en la sociedad, controlar la extensión y la calidad de la información que me es dada. Pido poder participar directamente en todas las decisiones que pueden afectar a mi existencia, o al curso general del mundo en que vivo. No acepto que mi suerte sea decidida, día tras día, por unas gentes cuyos proyectos me son hostiles o simplemente desconocidos, y para los que nosotros no somos, yo y todos los demás, más que cifras en un plan, o peones sobre un tablero, y que, en el límite, mi vida y mi muerte estén entre las manos de unas gentes de las que sé que son necesariamente ciegas."



Ahora bien, la demanda es legítima, es difícil no suscribirla. Pero ¿puede el individuo que busca su interés personal realizar esta demanda? ¿No funciona el pequeño-burgués de tal manera que renuncia a ocuparse de lo político para poder llevar adelante sus negocios? Esto es lo que confirma una buena lectura de Hobbes, para eso se necesita sobre todo la representación. Cuando yo pido que alguien me gobierne por mí. Porque imaginemos qué pasaría si cada uno de nosotros, acostumbrados a renunciar a nuestros derechos políticos para ocuparnos de nuestra vida privada, tuviéramos que dedicar dos o tres horas de nuestro día a los asuntos públicos. ¿Quién querría hacerlo?

Luego, un grupo profesional político toma el lugar al que renunciamos los ciudadanos y solamente cuando sus decisiones (sobre todo económicas) nos perjudican en demasía, despertamos a la realidad de que no gobernaban por y para nosotros, en nuestro nombre. Los denunciamos, gritamos "¡esto no es democracia!". Pero ¿estamos dispuestos a apropiarnos del espacio de lo público definitivamente? ¿O ante la primera bonanza económica, otra vez vamos a disolver las asambleas y a dedicarnos a nuestros asuntos privados?

Sabemos mucho de estos los argentinos tras la crisis y el fenómeno asambleario de 2001. Habrá que seguir revisando nuestras acciones.

viernes, 3 de junio de 2011

AUTOPSIA DEL ELEFANTE





La escena, el escenario de la autopsia de un elefante bajo la mirada –centelleante- de Luis el Grande es un dispositivo que se presenta, al menos, en una doble función. Permite en primer término el acceso al saber –de las entrañas, del funcionamiento de la bestia, de la comparación antropozoológica- al poder soberano, permite conjugar la relación saber-poder. Por otro lado –que es y no es el mismo lugar de acceso al cuerpo cadavérico-, este dispositivo hace ver, es un poder-hacer-ver que presenta ante la mirada una escena que se dirige a la curiosidad, a la curiositas ya no en su avidez de saber, sino en su atracción por el espectáculo, por una pulsión a la vez escópica y de dominio sobre la bestia. Sostiene Derrida que a través de este dispositivo hay un traspaso entre un “ver autópsico del saber teórico y el ver autópsico del espectáculo teatral, entre lo teórico y lo teatral, entre la inspección y el espectáculo”.


"La bestia y el soberano, ¿entonces, que? ¿Entonces, quien?"



El concepto filosófico de ‘dispositivo’ fue acuñado por Michel Foucault y aunque la definición a lo largo de su obra es esquiva, en una entrevista realizada en 1977 reproducida en Dichos y escritos se afirma lo siguiente: 

“Lo que trato de indicar con este nombre es, en primer lugar, un conjunto resueltamente heterogéneo que incluye discursos, instituciones, instalaciones arquitectónicas, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas, morales, filantrópicas, brevemente, lo dicho y también lo no-dicho, éstos son los elementos del dispositivo. El dispositivo mismo es la red que se establece entre estos elementos.”

Podemos hallar a lo largo de todo el análisis que en La bestia y el soberano realiza Jacques Derrida sobre la autopsia del elefante, diversos elementos que confirman la variedad de esta red que conforma el dispositivo, pero siempre debemos tener en cuenta que los dos cuerpos enfrentados (cuerpos finalmente múltiples, multiplicados), el de la bestia y el del soberano, hacen funcionar a este dispositivo como tal. Doble cuerpo del rey, el cuerpo mortal, animal, inspeccionado y cuidado por los médicos y el cuerpo que sostiene propiamente la soberanía, cuerpo simbólico, rodeado de simbolismos que imprimen la soberanía en su propio cuerpo.




Particularmente importante es que este dispositivo “está mediatizado por las instituciones”, por una Academia de Ciencias, que es la que garantiza hacer funcionar el saber, el hacer-saber-ver en la escena, así como la institución zoológica, la Casa de Fieras de Versailles, es la que permite el ordenamiento del dispositivo arquitectónico-administrativo de encierro y tratamiento de los animales. Estas instituciones, a su vez, obtienen su autoridad soberana de Luis XIV. Foucault ya había alertado sobre el papel que lo institucional cumple en el funcionamiento de los dispositivos que son catalizadores de un poder, que está basado en o atravesado por discursos de saber y regulaciones administrativas. De ahí que se haya interesado por el poder científico moderno y particularmente por el saber médico y psiquiátrico, aquel que tiene el poder de encerrar, exhibir, estudiar y tratar cuerpos. Y en este sentido es que a Derrida le interesa relacionar el dispositivo autópsico con el zoológico y el psiquiátrico, desplegando a través de un mismo tiempo histórico el poder soberano de apresar, presentar y representar.



En la nueva serie que emite NatGeo, llamada "Autopsia Animal", asistimos a la reconfiguración de la autopsia soberana sobre lo cadavérico. Nuevamente podemos verificar la doble función de lo autóptico: una visión que aparece mediatizada, garantizada por una instutición del saber, una estética deliberadamente aséptica, científica que permitiría conocer y al mismo tiempo exhibir.

"Te llevamos internamente bajo la piel de los animales más grandes del mundo para revelar su anatomía y sus secretos evolutivos. " reza la publicidad del programa. Al mismo tiempo, en el mismo espacio, sobre el mismo cadáver, se presenta el espectáculo, el acceso morboso en un escenario montado a tal efecto -ahora montado por las cámaras, la nueva óptica-, para exhibir la intimidad. Y esa es la doble promesa del conocimiento y de la exhibición de lo impresionante: "¿Cómo será un elefante por dentro? Imágenes impresionantes de una autopsia a este mamífero."



Para seguir pensando en la relación saber-poder-tener desde la nueva divinidad-luz (la tele-visión, la disposición por la mirada a distancia legitimada por el saber de la marca institucional "NatGeo"), desde el nuevo relato representacional que determina toda estructura soberana, afirma Derrida:

"Tenemos el presentimiento, incluso la sospecha, de que el orden del saber nunca es ajeno al del poder, ni el del poder al del ver, al del querer y al del tener. No resulta original pero tampoco falso, sin duda, recordar que la escena del saber y, sobre todo, del saber en la forma de la objetividad del ob-jeto, del saber que dispone de lo que sabe o quiere saber en forma de un ob-jeto dispuesto ante él [esta escena del saber de la autopsia/autóptica] implica que se disponga, que se ponga ante uno y que se tengan a disposición medios y poder sobre el objeto del saber."