miércoles, 29 de febrero de 2012

ESENCIAS Y ACCIDENTES


En 1967 Gilles Deleuze realiza una comunicación en la Sociedad francesa de filosofía, titulada El método de dramatización, allí hace un adelanto de algunos de los puntos principales de su tesis de doctorado que presentaría un año después: Diferencia y repetición. La exposición se realiza ante los miembros de la sofrphilo y luego de ella hay interesantes y por momentos tensas discusiones con filósofos de la talla de Jean Wahl y Jean Beaufret.

Se abre la exposición con las siguientes palabras:

“No es seguro que la cuestión ¿Qué es…? sea una buena pregunta para descubrir la esencia o la Idea. Puede que las preguntas del tipo ¿Quién? ¿Cuánto? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Cuándo? sean mejores.”

Desde aquí formularemos algunas preguntas y anotaremos algunas observaciones.


Quizás lo primero que podemos preguntar es hasta qué punto descubrir esencias es el objetivo último de la indagación filosófica. Una cosa es identificar los tipos de preguntas que mejor permiten arribar a la esencia, otra es poner en entredicho que las respuestas que definen una esencia sean las más fundamentales en el ejercicio filosófico. Una tercera cuestión, derivada de esta última, giraría alrededor de no suprimir la pregunta por la esencia, pero sin afirmar que ese es el nivel fundamental, sustancial, más allá del cual nada puede ser indagado. Quizás este nivel guarde debajo de sí una riqueza dinámica a la que, en tanto se siga manteniendo la pregunta ¿Qué es…? con su correspondiente esencia abstracta como respuesta, sólo estemos ocultando.

Tomando este camino, el movimiento deleuziano nos lleva a acercar a la Idea al nivel de los accidentes por sobre la esencia, en una inversión de los parámetros de la filosofía clásica. Podríamos preguntarnos si el problema de la esencia y el accidente es análogo al problema de lo que se repite y lo que se diferencia. Desde un punto de vista no deleuziano lo que se repite es la esencia y los accidentes son lo que se diferencia en cada una de sus repeticiones. En este sentido Deleuze deberá afirmar que no hay repetición sin diferencia y así caerá el primado de la esencia sobre el accidente.

Suponiendo que Deleuze logre componer todos los problemas ontológicos derivados de esta posición, ¿qué implica la primacía del accidente por sobre la sustancia? ¿Qué implica políticamente para la formación de una comunidad? ¿Qué implica estéticamente para la afirmación del status artístico de una obra de arte? ¿Implica lógicamente poner en riesgo el mismísimo principio de identidad? (Estas parecen preguntas del tipo ¿Qué es…?). No sabemos si para salvar el problema del principio de identidad es que Deleuze traza la distinción entre différentier y différencier, o si finalmente es un problema que quedaría anulado al interior mismo de una ontología en la que los accidentes en algún sentido, constituyen de manera fundamental a las sustancias.

Pero vayamos a un ejemplo que plantea el mismo Deleuze alrededor de un tema central en la historia del quehacer filosófico: la verdad.

"No basta con preguntar abstractamente '¿Qué es la verdad?'. Preguntamos quién quiere la verdad, cuándo y dónde, cómo y cuánto, y nuestra tarea consiste en asignar sujetos larvados (el celoso, pongamos por caso) y puros dinamismos espacio-temporales (bien el surgir de la cosa en sí misma a cierta hora, en cierto lugar, o bien la acumulación de indicios y signos hora a hora y a lo largo de un camino interminable)."

El concepto de verdad no será nunca un universal abstracto, válido de una vez y para siempre y en todos los casos. Dependerá de las relaciones de fuerza, de los tiempos y las intensidades, de los quiénes, de los cómo y de los cuánto.

"Dado un concepto en la representación, nada sabemos aún mediante él. Sólo aprendemos en la medida en que descubrimos la Idea que opera bajo tal concepto, el o los campos de individuación, el o los dinamismos que determinan su encarnación; únicamente en estas condiciones podemos penetrar en el misterio de la división de conceptos. Y todas estas condiciones definen la dramatización y su corte de preguntas: "¿en qué caso?, ¿quién?, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿cuánto?".


domingo, 12 de febrero de 2012

ÁGORA

Ayer vi la película española "Ágora", dirigida por Alejandro Amenábar (Tesis, Mar Adentro, Abre los ojos) y protagonizada por Rachel Weisz. La producción gigantesca y el tipo de narración convencional corresponden al estilo de entretenimiento hollywoodense. En este sentido la película es correcta, está razonablemente bien lograda.

La trama se centra alrededor de la vida de la filósofa neoplatónica Hipatia de Alejandría, que vivió en esta ciudad egipcia (bajo control del Imperio Romano) hacia fines del siglo IV de la era cristiana. Veamos algunos de los elementos que se ponen en juego en el relato.



1. La vida de Hipatia retratada es bastante cercana a lo que se conoce por los testimonios de alumnos de ella y de historiadores cercanos a la época. Lo que está directamente fabulado por los guionistas son las historias de amor con su esclavo y otros personajes como Orestes. O mejor dicho el amor que ellos parecían profesarle y la falta de interés que ella tenía al respecto. De todas formas, la escena en la que Hipatia le regala un pañuelo con sangre de su menstruación a uno de sus pretendientes, parece tener raíces históricas. Así y todo, una versión indica que murió virgen y otra que estuvo casada con Isidoro el Filósofo. Su asesinato fue, como se muestra en la película, obra de los cristianos seguidores de Cirilo, aunque con dos pequeños cambios respecto a lo que se muestra en el film. El primero es que no hubo ningún esclavo enamorado que la ahogó para que no sufriera una muerte más cruel. La apedrearon viva hasta descuartizarla y después de exhibir sus restos triunfalmente, los quemaron. Tampoco la edad de su muerte parece adecuada, algunos expertos indican que tenía 45 años, otros que tenía 60.


Hipatia, a la izquierda de Parménides en la pintura La escuela de Atenas, de Rafael

2. Lo que se pone en juego en la película (y en la admiración que a lo largo de la historia se ha desplegado alrededor de su figura) es, por supuesto, su condición de mujer, de filósofa mujer, en un mundo predominantemente masculino. Aquí el término "predominio" tiene que ser entendido no como la diferencia entre una mayoría y una minoría, sino como una anterioridad lógica (pre) respecto al poder que se ejerce sobre el domus, sobre la propia casa y las posesiones. En este sentido, Hipatia representa no una inversión del predominio masculino sobre el género femenino, sino su principio de disolución.

Pero este desafío al predominio masculino se presenta junto con un elemento adicional que inserta la disputa más básica machismo-feminismo, en otra con más tensiones. Hipatia no sólo aparece como una figura mucho más inteligente que todos los hombres de la película. Sus dos ayudantes son esclavos y son mejores alumnos que los hombres de familias acomodadas que terminarán ocupando importantes cargos civiles y eclesiásticos.

Y aunque Hipatia intenta mediar entre paganos y cristianos afirmando en base a uno de los principios de Euclides que hay entre ellos más cosas en común que diferencias, no parece reparar en las cosas en común que hay entre los hombres (y mujeres) libres y los esclavos.

Este es el verdadero centro problemático de la historia. No el que intenta ver cómo una mujer-filósofa queda atrapada en la pelea político-religiosa entre distintas facciones (cristianos-paganos o poder religioso-poder terrenal). El problema -que contiene a los recién nombrados como casos- es cómo se construye una comunidad, qué es lo común que hay en ella, cuáles son los elementos iguales que en la geometría euclideana son tan claros pero en el campo de la colectividad humana no lo son tanto. Hasta qué punto la hermandad -concepto caro a la religión cristiana- puede anudar una construcción comunitaria.

Por supuesto está aquí presente el problema del sacrificio en la construcción de la comunidad. Para comenzar a pensar este tema hay que remitirse al famoso ensayo La violencia y lo sagrado de René Girard. Y luego revisar las discusiones que contemporáneamente han realizado filósofos como Agamben, Nancy, Blanchot, Derrida, Esposito o Negri. Traigo estos pensadores a la mesa de debate porque creo que el intento que realizan para pensar la comunidad corriéndose de las categorías modernas de sujeto, identidad y conciencia, pueden permitir un enfoque que rompa la dicotomía ellos-nosotros que aparece clara en los planteos políticos y filosóficos que aparecen en la película, en la que se ve como "lo común" pensado tanto como conjunto parcial frente a otro conjunto parcial (libres-esclavos) o como universalismo cristiano, lleva a una violencia que se expresa no sólo en las torturas y matanzas explícitas, ni en el asesinato de la "heroína". El problema es este: quién se arrodilla ante quién.



3. El pre-dominio no es sólo de género o clase sino, como dijimos, es ante todo lógico. Obtura el pensamiento. Este es el motivo por el que el movimiento en el mundo supralunar no puede ser pensado más que como circular, la más perfecta de las figuras. Aquí la película se toma algunas licencias más que importantes respecto al personaje histórico, con la finalidad de acentuar la contraposición entre la filosofía-ciencia (que puede revisar sus supuestos tal como le dice Hipatia a uno de sus ex-alumnos, devenido obispo) y la religión dogmática que se enfrente a ella. El paralelismo con Galileo y su relación con la Iglesia es inevitable.

Pero en este afán de asignar a Hipatia -sin dudas una gran matemática y astrónoma- estas cualidades de librepensadora, le asignan hipótesis que en una sola persona y con mil años de anticipación, parecen sumar los trabajos de Copérnico, Galileo Galilei, Tycho Brahe y Johannes Kepler.

Esto no significa que la película no muestre muy bien cómo en la época en que vivió y murió Hipatia de Alejandria, el cristianismo hizo arrodillar al poder político, a las otras religiones y a la filosofía "pagana". Esa costumbre que podemos ver en el cristianismo temprano, sigue hoy en día, por otros caminos.

Pero la podemos reconocer en algo tan simple como la dificultad que tuvo esta película en encontrar distribuidores en Estados Unidos y en Italia, luego de la presión ejercida por sucedáneos de la Inquisición como el Observatorio Antidifamación Religiosa http://www.oadir.org/index.php?option=com_content&task=view&id=166&Itemid=

La polémica que generó en Italia el intento de boicot a la película, puede ser leída aquí



Universo aristotélico-ptolemaico